Se acerca la supresión del dinero físico

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Dinamarca es el primer país europeo que plantea la supresión del dinero físico a partir de 2016 en gasolineras, tiendas de ropa y restaurantes. El objetivo es combatir el fraude, incrementar la seguridad en los pagos y eliminar costes administrativos y financieros. ¿Qué implicaciones puede tener este anuncio en el futuro de la Banca? Para los bancos, los medios de pago, preferentemente tarjetas de débito o crédito soportadas en cuentas corrientes, representan el 10-15% del total del negocio bancario a nivel global aunque son clave en las políticas de fidelización de clientes.

Sin embargo, un medio de pago digital móvil no necesita necesariamente tarjeta o cuenta corriente. Sólo debemos recordar que en el mundo existen 5.500 millones de móviles por 1.000 millones de cuentas bancarias. En países con una muy baja penetración bancaria, como Kenya, una transferencia bancaria es un servicio de telecomunicaciones. Safaricom con su servicio M-PESA (Mobile Money) ha conseguido una penetración de mercado que alcanzó el 30% de su PIB en 2012. En USA, Wall-Mart, la gran cadena de distribución, ofrece a sus clientes a través de su filial, Go-Bank, cuentas especiales y tarjetas de débito a aquellas personas que no disponen de cuentas bancarias convencionales y que, además, son integrables en medios de pago móviles

Los gigantes de internet basan su estrategia en teléfonos inteligentes y sistema de radio NFC (Near Field Communication). Apple Pay require el iPhone 6 y ofrece una tecnología “token” para generar un código que encripta el proceso de pago entre el comercio y el banco con objeto de asegurar la privacidad del usuario. Google Wallet ofrece un servicio similar, integrando las diferentes tarjetas de crédito y transformándolas en aplicaciones digitales, y por ello reduciendo la dependencia del usuario de las propias tarjetas. Finalmente, Facebook ofrece servicios de transferencia gratuitos (no como Safaricom que cobra por las transferencias) por medio de su servicio de mensajes. Algunos bancos ofrecen servicios de pago digitales, bien en alianza con alguno de los gigantes de internet, o bien desarrollados por las propias entidades bancarias.

En este contexto, las implicaciones son muy relevantes. En primer lugar, la expansión del dinero digital en los países desarrollados pasará por de la adopción de teléfonos inteligentes y de la tecnología adecuada en comercios. En segundo lugar, debe comprenderse que los medios de pago representan un modelo de negocio diferenciado que se basa en el cobro de comisiones a usuarios de las tarjetas y los comercios. Algunas tarjetas reciben el 30% de sus ingresos de los usuarios mientras que el 70% restante procede de las comisiones a los comercios. Por ello, la clave será el modelo de negocio. ¿De qué forma cambiará el ecosistema formado por empresas digitales como Facebook o Google, empresas de telecomunicaciones, bancos, tarjetas de crédito, clientes y comercios? ¿Cómo se generará valor y cómo se repartirá dicho valor entre estos jugadores? ¿Qué papel jugará la Administración y cómo se tratará el dinero digital desde un punto de vista impositivo?

Finalmente, destaquemos que los bancos (y el resto de agentes del ecosistema) no sólo gestionan dinero digital sino los datos de clientes que pueden facilitar un mayor conocimiento de los hábitos de consumo. Tanto tarjetas como entidades bancarias disponen de datos de clientes y pueden consolidarlos a nivel contable, una capacidad todavía algo lejana para Google o Facebook. Sin embargo, Apple atesora los datos de tarjetas de crédito en su plataforma iTunes. No podemos olvidar que el uso de los datos bancarios está sujeto a fuertes restricciones impuestas por la regulación bancaria.

¿Cuál será la posición de las entidades bancarias en estos nuevos ecosistemas? Será quizás una banca híbrida. Por ejemplo ICICI Bank en India apuesta por Cloud Computing y ofrece sus servicios a través de móvil, televisión y quioscos. La oferta de transferencias incluye Facebook y Twitter. Quizás la alianza entre el Santander, “la Caixa” y Telefónica para crear la plataforma de pagos Yaap.com conectando comercios y consumidores pueda ser otro ejemplo.
Ante la realidad de un dinero evanescente, los bancos deberán avanzar para gobernarse como empresas de tecnología, primero diseñando nuevos modelos de negocio competitivos con los gigantes de internet y segundo, resituándose en los nuevos ecosistemas que el dinero electrónico irá configurando. Sea como fuere, el “dato del cliente” será clave será entender el valor de las transacciones en una nueva economía sin dinero físico.

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