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¿Porqué debes ir a ver el Guasón/Joker? Crítica de Joker, con Joaquin Phoenix en el papel de su vida.

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¡Alegra esa cara! ¡Por fin llega el Joker de Joaquin Phoenix! La película, que narra la transición de Arthur Fleck de cómico fracasado a archienemigo de Batman se estrena el 4 de octubre de 2019 en España.

Hacía mucho que no se sentía tantísima expectación de cara al estreno de una película de calificación R y de corte tan “freak”, si se me permite la expresión. Todo el mundo quiere ver el Jokerde Joaquin Phoenix porque es de sobra conocido su talento interpretativo.

En otras palabras, parece que el rol del excéntrico archienemigo de Batman va que ni pintado a un actor que ha sido capaz de hacernos sentir verdadera repulsión con su papel de Cómodo en Gladiator, ternura como Theodore en Her y cierta admiración por su atormentado Joe de En realidad, nunca estuviste aquí. Son algunos ejemplos bien definidos en los que ha sido capaz de transfigurarse en personajes que poco o nada tienen en común, pero a los que ha sabido dotar de una dimensión humana increíblemente verosímil. 

Al margen de la carrera de Arthur Fleck por el lado oscuro de la sociedad, lo que sería un crimen sería no nombrar otros papelazos del actor: Bobby Green en La noche es nuestra, Freddie Quell en The Master, Doc Sportello en Puro vicio, Jesús en María Magdalena o Charlie en Los hermanos Sisters.

Su nombre en un cartel de cine es un marchamo de calidad indiscutible y cuando se dio a conocer su fichaje para dar vida al Joker (o Guasón, en otros territorios), realmente se dibujó en los labios de muchos de nosotros una amplia sonrisa. Lo tiene todo para interpretar uno de los mejores papeles de su vida y así lo demuestra en cada fotograma de la película.

Carcajadas y caos se dan la mano en este perturbador relato de cómo Arthur Fleck, enfermo de pies a cabeza, va poco a poco perdiendo la razón hasta convertirse en Joker. Hay quien ha asegurado que la película del universo DC es perniciosa en tanto que justifica determinadas acciones dentro de una sociedad corrupta y desasistida como la que representa Gotham. Si es así, no han entendido ni lo que han visto ni el enfoque que los cómics han dado al personaje.

Alejándose en ciertas facetas del mundo de las viñetas (es probable que le chirríen los dientes a los guardianes de las esencias que esperaran una traslación literal de sus orígenes), el guión nos presenta una historia muy humana en forma de estudio de personaje. Da la sensación de que Phillips ha explicado a Joaquin Phoenix el punto de partida de su personaje y dónde quería llevarlo y le ha permitido jugar con su talento para crear secuencias tan inquietantes como alucinantes, de las que se quedan grabadas en la retina. Así que, para empezar, podemos decir que en esta ocasión el hype está justificado: la película de Joker es un magnífica.

Su talón de Aquiles es el engarce con el universo cinematográfico de DC. No diremos más para no estropear sorpresas, pero esa faceta resulta un poco forzada.

Por otra parte, el trabajo de Phoenix es tan hipnotizante que el final de la película podría ser, perfectamente, el arranque de una nueva. Nos hace pensar que una secuela es inevitable si se dan las circunstancias creativas oportunas y el tándem Phillips-Phoenix vuelve a gozar de la libertad necesaria para seguir indagando en la nueva mitología creada en esta cinta.

La crueldad de la vida de los menos pudientes en Gotham se representa de maravilla en esta historia: los recortes en ayudas sociales, el repunte de la delincuencia, la precarización de las condiciones laborales, la impunidad de las grandes estrellas televisivas a la hora de burlarse de otros e intentar aprovecharse de personas marginales… todo ese caldo de cultivo sí que es muy reconocible.

A él se añaden otros elementos como la neurosis que lleva a la risa incontrolable y que genera un fenómeno de extrañeza desconcertante: Arthur Fleck ríe desfigurando la mitad de su rostro en una mueca macabra, pero la expresión de su frente y sus ojos habla de otras emociones radicalmente opuestas: dolor, tristeza y amargura, como si las dos máscaras del teatro de dieran cita en una misma imagen volviéndola así indescifrable y por ende, paradójica y peligrosa.

Este Joker es un personaje de aluvión que bebe tanto del patetismo de la figura clásica del clown como de la imperturbabilidad de los mimos o de la mascarada de los payasos, contando también con elementos de la stand-up comedy (reconoceremos Pogo’s) y los programas de humor televisados en vivo en los que suele haber una falta de escrúpulos manifiesta a la hora de utilizar a determinadas personas como material fungible.

La película de Joker no cuenta con una escena postcréditos, pero verdaderamente no la necesita. Respecto a la calificación R, hay que decir que los estallidos de violencia son brutales, pero también que aparecen de manera puntual y que no hay una recreación gratuita ni morbosa en ellos. Tengamos en cuenta que estamos en un preludio, antes de que Joker emerja como adalid del caos con su afición a los explosivos. Aquí se fija su rencor hacia la familia Wayne, pero más por lo que representa a nivel íntimo para Fleck que por cuestiones sociales: eso es algo con lo que se encuentra el personaje y que le otorga la gloria personal que le ha negado la comedia.

Tildar esta cinta de “película de superhéroes” es absurdo, porque no comparte nada con ellas y ese es su gran atractivo: ni personajes con capacidades sobrehumanas, ni alardes en efectos especiales, solo la evolución de un personaje que siempre ha estado al límite y que al perder ciertos enganches con la realidad en la que han estado latentes sus pulsiones, se desata. El espectáculo es bestial, con una cuidadosa puesta en escena que se desarrolla casi siempre en interiores con una paleta de colores amplia en la que se destacan los colores puros y en las que se juega mucho con el foco en los planos más cerrados para mantener siempre desdibujado medio rostro del emergente Joker.

La banda sonora, excepcional, es también digna de mención con pasajes en los que los instrumentos de cuerda más graves añaden capas emocionales a esas imágenes en las que Phoenix se retuerce mientras ensaya sus bailes triunfales al calor de un pitillo que se balancea entre sus labios.

Joker va a desatar la locura y sí, para nosotros es una de las mejores películas en lo que va de año. Si su protagonista no se alza con el Óscar no será porque no se lo merezca.

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