Ad Clicks :Ad Views : Ad Clicks :Ad Views : Ad Clicks :Ad Views : Ad Clicks :Ad Views : Ad Clicks :Ad Views : Ad Clicks :Ad Views : Ad Clicks :Ad Views : Ad Clicks :Ad Views : Ad Clicks :Ad Views : Ad Clicks :Ad Views : Ad Clicks :Ad Views : Ad Clicks :Ad Views : Ad Clicks :Ad Views : Ad Clicks :Ad Views : Ad Clicks :Ad Views : Ad Clicks :Ad Views : Ad Clicks :Ad Views :
img

Decretado está para mi bendición

/
/
/

Si crees que es difícil que la Ley de Atracción te ayude a manifestar un millón de dólares, te parecerá imposible manifestar la ejecución de un trámite burocrático exactamente el día y la hora en que lo deseas … y sin haberte puesto de acuerdo con los responsables del trámite.

¿Piensas que estoy siendo irónico?… ¡estás en lo correcto!  Especialmente si vives en un país latinoamericano, donde este tipo de trámites suelen ser lentos e impredecibles.

Para lograr una manifestación de ese tamaño debemos de cambiar totalmente el concepto que tenemos sobre la forma de pedirle al Universo.   Y tenemos que hacerlo a tal grado que muchos seguidores de la Ley de Atracción se sentirán decepcionados por lo simple y aburrido que puede parecer la técnica.   A la mayoría le parecerá que ni siquiera se le puede llamar “pedir” a lo que les explicaré más adelante.  Y tendrán toda la razón, no se le debería de llamar “pedir”.

¿Confuso? Coincido contigo, pero es importante entender que no se trata de aprender a pedir, si queremos dominar la Ley de Atracción a nuestro favor.   Se trata de entrar en estado de receptividad, pues el equivalente a pedir es algo que hacemos de forma natural, y generalmente de forma inconsciente.  La mayoría de las veces lo hacemos mucho tiempo antes de que tomemos consciencia de ese deseo.    La parte importante está en saber recibir la manifestación, como intentaré demostrarlo en este testimonio.

El timing divino

El punto que quiero resaltar en este testimonio se refiere al timing o los tiempos maravillosos y precisos con los que el Universo coordina los componentes para que coincidan en el momento exacto para obtener tu manifestación.

Porque, ¿cuál es la probabilidad de que cierto evento no planeado o imprevisto ocurra en el momento en que tú lo piensas?  No importa que se trate de un trámite gubernamental o cualquier otra situación.  Son tantos los factores involucrados, que es difícil obtener una puntualidad perfecta, incluso aunque lo hayas planeado.  Mucho menos ocurre cuando no lo planeas.

Si me has seguido en este blog por algún tiempo sabrás que no soy lo que se puede considerar un fanático de palabras como “decreto” -tan popularmente usada por los fanáticos de LOA- para intentar obtener sus anheladas manifestaciones. (Te recomiendo leer “No sería bueno si…”)

Para la mayoría de la gente no será suficiente con decir algo como “¡Decreto que este evento evento ocurra el día 3 de marzo del 2019 a las 2:54 pm!” para que así ocurra.  Si hay alguien que pueda conseguir resultados así, ¡que cuente conmigo para ser su aprendiz!

El testimonio

Pero, vayamos al testimonio.   Para ponerlo en contexto diré que uno quisiera, al terminar  un contrato de renta de una casa u oficina, no tener que preocuparse nunca más por ningún asunto relacionado con esa propiedad.  ¿Por qué preocuparse si ya no estamos ocupando el lugar? -es lo que yo pensaría.

Pero, quien haya rentado antes un lugar así sabe que el proceso no es tan simple.  Una vez que dejamos el lugar, hay que asegurarse de  cancelar los diferentes servicios que teníamos a nuestro nombre, por ejemplo el de la electricidad.   De no hacerlo, los nuevos inquilinos consumirán electricidad que la compañía nos cobrará a nosotros.

Este testimonio trata precisamente de una oficina que mi esposa y yo rentamos por algún tiempo.  Y como parte del proceso debíamos solicitar la cancelación del servicio de electricidad a la entidad gubernamental correspondiente.  Lo que procedería entonces era que dicha compañía enviara a un trabajador a quitar los medidores de luz/electricidad de ese lugar.

Un pensamiento simple pero poderoso

Pero, ¿cuándo mandarían a esa persona?  Difícil o imposible predecirlo.   Cuando realizamos el trámite nos dieron una estimación aproximada de un mes.   Nos recomendaron pegar una hoja en los medidores que se tendrían que quitar, para evitar un error y que se llevaran los medidores de algún otro inquilino del edificio.  Es decir, además de la imprecisión en los tiempos existía un riesgo de que se cometiera un error si uno no estaba presente.  Y ¿cómo estarías presente en un lugar que ya no ocupas?

Desde entonces pasó, no un mes como nos habían dicho, sino alrededor de tres meses sin que se presentaran al edificio, como habían ofrecido.   Aunque debo reconocer que en ese tiempo tampoco hicimos gran cosa por presionar a la Compañía de Luz.

Pasados esos tres meses, a mi esposa le cruzó un día por la cabeza ese pendiente, aunque sin mucha preocupación ni estress, ya que se encontraba en un buen estado de ánimo.  Pero, aún teniendo el pensamiento de esa forma, fue suficiente para reactivar ese simple, pero importante deseo.

El secreto es tan simple que resulta difícil

Quiero hacer una pausa en este punto, pues sé que difícilmente alguien notará que el punto simple y hasta aburrido que acabo de mencionar es el aspecto más trascendental para la manifestación que nos presentó más adelante.  No sólo eso, sino que en ella se esconde el secreto para la mayoría de las manifestaciones.

El tipo de pensamiento relajado y sin preocupación ni estress, sin enfocarse en las creencias negativas al respecto, contiene todo el poder necesario para enviar la vibración que el Universo necesita para responder con una manifestación.

No importa que se trate de un deseo simple o un gran deseo. ¡Es más! Ni siquiera tiene que parecer o ser lo que tradicionalmente catalogaríamos como un deseo, como ocurre precisamente con este que estoy comentando.

Es suficiente con poner un poco de atención e interés a un tema o asunto, sin pensar en las razones por las cuales no podría ocurrir, para emitir las vibraciones necesarias para que el Universo responda con una manifestación en la misma frecuencia vibratoria.

La sorpresa

Continuando con el testimonio, para nuestra sorpresa, en el momento justo en que llegó nuestro empleado al lugar al que se le envió, ¡llegaron los trabajadores de la Compañía de Luz!  Como si nos hubiéramos puesto de acuerdo, cosa que por supuesto no había ocurrido, pues se suponía que ellos deberían de haber ido unos dos meses antes.

Podrían haber ido en cualquiera de los 90 días anteriores, a cualquier hora, pero no lo hicieron.  En su lugar lo hicieron exactamente el día, la hora, y el minuto en que mi esposa mandó a una persona a verificar si habían llegado.

Debo de aclarar que no enviamos a mi empleado todos los días, ni siquiera todas las semanas o todos los meses anteriores.  Lo mandamos únicamente en ese momento tan preciso, sin saber o imaginarnos que sería entonces que llegarían esas personas.

Intuición o manifestación

Claro que también podríamos llamarle intuición a lo que sintió mi esposa en ese momento.   Intuyó que irían en ese momento y mandó inconscientemente a alguien para que los recibiera.   Pero, si lo llamamos intuición o permisividad, ¡qué importa!  Porque ambos están muy relacionados.  La intuición es la voz de nuestro ser interior dándonos información que de otra forma no podríamos obtener.

Cuando estamos alineados con nuestro ser interior -en un estado de ánimo positivo, sin preocupaciones y con una expectativa positiva- podemos recibir pensamientos o ideas de nuestro ser interior que resultan ser  muy productivas para alcanzar nuestros deseos.  Como lo que sucedió en ese momento con mi esposa.

Para quien lea este artículo de forma aislada, sin haber leído los demás testimonios que comparto en este sitio, le sonará a una afortunada casualidad sin mayor relevancia.    Pero, cuando este tipo de manifestaciones te ocurren casi todos los días, pocos minutos después de enfocarte en un tema con interés o curiosidad, te convences que no existen las casualidades, y entiendes que hay una correlación entre tus pensamientos y tus manifestaciones.

Son tan frecuentes las “casualidades” que me ocurren bajo esa premisa, que podría escribir en este sitio por lo menos una manifestación interesante a la semana.   Por eso me atrevo a asegurar que este evento tampoco fue una simple casualidad.

Alguien más podría llamarle suerte al hecho de que obtengamos rápidamente aquello que deseamos o en lo que pensamos.   Pero, la suerte no existe, sólo la alineación.  Aquellas que consideras afortunadas son personas que logran alinearse con frecuencia, a lo cual responde el Universo con la manifestación de sus deseos haciéndolos parecer afortunados.

Demasiado simple para ser real

Al contar este tipo de testimonios simples y cotidianos sé que corro el riesgo de que los lectores no alcancen a notar esos aspectos indescriptiblemente importantes, pero absolutamente sutiles de nuestros pensamientos y emociones, responsables en la manifestación de nuestros deseos.

Sé que nuestro ego quedaría más satisfecho si en su lugar contara una historia donde mi esposa hizo un ritual mágico en el que desplumó a una gallina bajo la luna llena frente a una fogata alimentada con los cabellos de un burócrata, al mismo tiempo que repetía un hechizo mágico heredado de los chamanes para invocar a los dioses la aparición de los empleados responsables de quitar el medidor a la hora en que ella lo decretara.

¡Lo siento pero no necesitas eso para manifestar!  Ni siquiera necesitas gritar a los 4 vientos: “¡Decreto que se resolverá el  problema de la Compañía de Luz el día de mañana!”.   Lo siento por todas aquellas personas que han comprado este tipo de creencias con respecto a la Ley de Atracción, pero… todo es mucho más sutil y sublime.

La técnica que necesitamos para manifestar pareciera demasiado simple, pero he aprendido que es más difícil de lo que pareciera.   Definitivamente sería más simple si se tratara de una acción, como usar la palabra decreto y después tu deseo.

La razón que lo hace tan complicado está en nuestras creencias negativas, implantadas en nuestro subconsciente a lo largo de nuestra vida y que son tan difíciles de cambiar.  No basta con pensar en nuestro deseo desde un buen estado de ánimo, si nuestras expectativas que surgen de nuestras creencias más profundas, son negativas.  O, ¿consideras que puedes cambiar tu pesimismo por optimismo de la noche a la mañana con respecto a la formalidad de la burocracia?

Para hacerlo un poco más complicado, seguramente no se trató tan sólo de ese momento en que mi esposa pensó o recordó su deseo.  Seguramente ayudó el hecho de que no se preocupó mucho por ese tema en los tres meses previos.   Influye de formas sutiles el estado de ánimo positivo que haya tenido a lo largo de ese tiempo, no únicamente con respecto a ese asunto.

Por eso a ti y a mi nos podría parecer que hemos pensado en alguna ocasión de forma similar y breve en un deseo sin que la manifestación del mismo ocurriera.    Por eso que no me canso de repetir que el ejercicio más importante consiste en elevar el promedio general de tus emociones a lo largo del día, buscando sentir aprecio la mayor parte del tiempo.  Pues, es una forma de limpiar tus vibraciones de forma general con respecto a tus diferentes deseos.

Las mejores manifestaciones no ocurren cuando te preocupas por ello

El buen observador notará que en la mayoría de los testimonios que comparto en el sitio, o en mi libro con los 26 testimonios, no utilizo explícitamente alguno de los procesos de LOA con la intención de obtener dicha manifestación.   Sino que suelen manifestarse justo en seguida de que un asunto me causó interés, curiosidad, y muchas veces risa o por lo menos una sonrisa.

Sé que eso puede ser un poco decepcionante para los que practican al pie de la letra los procesos de LOA para manifestar un deseo específico. Pero, debemos de entender que aquellos son ejercicios para fortalecer los músculos de apreciación y para habituarnos a sentir con mayor frecuencia emociones positivas (que es lo mismo que una vibración positiva).  Pues, será de esta forma en que la mayoría de nuestras manifestaciones aparecerán.

No basta con tener diez minutos de emociones positivas causadas por uno de los ejercicios de LOA, si el resto del día tomamos la vida con amargura, tristeza, enojo, decepción, pesimismo o cualquiera de las emociones negativas de la escala emocional.  Debemos de inclinar la balanza de nuestras emociones hacia el lado positivo para incrementar entonces la cantidad de todo tipo de micromanifestaciones, si queremos llamarle así, a lo largo de cada uno de nuestros días.  Entonces veremos que las macromanifestaciones ocurrirán con la misma facilidad que las que parecieran pequeñas e insignificantes.

Espero tu participación

Deseo que este ejemplo simple te ayude a entender un poco más en dónde radica tu verdadero poder para ser un creador deliberado capaz de crear una vida “afortunada” llena de manifestaciones de tus pequeños y grandes deseos.

Por último, te pido que no olvides participar en la sección de comentarios con tu opinión o pregunta.  Me dará mucho gusto contestarte y saber que hay alguien que se beneficia con la información que con todo cariño comparto con ustedes.  Además, el tomar por lo menos esa pequeña acción después de haber leído este testimonio y explicación, te ayudará a que la información que haz leído aquí incremente la probabilidad de convertirse en conocimiento en tu cerebro y que podrás aplicar más intuitivamente en tu vida, y que no quede simplemente como información interesante pero irrelevante.

Y recuerda que ya está disponible en Amazon mi libro.   Es muy fácil obtenerlo en línea.  Te recomiendo la versión electrónica, que es mucho más económica que la impresa (el papel y la impresión sí que cuestan 🙂  ).  Más abajo podrás encontrar el link para adquirirlo muy fácilmente.

¡Hasta la vista y felices manifestaciones!

¿Y tú que opinas? Deja tu comentario

Deje un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

This div height required for enabling the sticky sidebar
error: Content is protected !!
A %d blogueros les gusta esto: