28 trucos para ahorrar sin esfuerzo

“La economía consiste en saber gastar y el ahorro en saber guardar.” Orison Swett Marden(1850-1924) Escritor de libros de autoayuda.

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El alquiler o hipoteca de la casa, el préstamo del coche, el colegio de los niños, el supermercado… todo compite por sacarnos hasta el último céntimo de nuestro bolsillo. Tan es así que llegamos a pensar que vivimos al límite de nuestras posibilidades. Pero adivina qué: no es cierto. Todos, y digo todos, podemos hacer muchas cosas para gastar menos. Sólo tenemos que planteárnoslo en serio.

A continuación te presento 28 formas sencillas para hacer rendir más el dinero que tanto trabajo te cuesta ganar. No todas son aplicables a todos los países y circunstancias, pero estoy seguro de que podrás poner en práctica la gran mayoría de ellas.

  1. Conduce un coche más viejo. Cambiar el coche cada 4 años es un desperdicio de recursos. Procura mantenerlo en perfectas condiciones realizando un mantenimiento adecuado, y podrás disfrutarlo muchos años sin necesidad de cambiarlo. Y cuando llegue el momento de sustituirlo, considera comprar un coche seminuevo. En cuanto un coche pone una rueda en la calle se devalúa un 30%. Así que comprar un coche nuevo es un capricho muy caro.

  2. No vayas al gimnasio. No es necesario complejos aparatos de musculación y caminadoras ultramodernas para estar en forma. Busca un parque cercano a tu casa donde puedas correr -incluso caminar a buen paso durante 40 minutos es más que suficiente-, o compra un equipo básico de mancuernas. Te sorprenderás de la cantidad de dinero que te puedes ahorrar.

  3. Haz la compra con una lista. Dejarte llevar por los impulsos del momento puede ser muy peligroso. Escribe en una lista las cosas que vas a necesitar sobre la marcha y, llegado el momento, llévala contigo de compras. Cíñete a la lista y no compres nada que esté fuera de ella, salvo que te acuerdes en el último momento de algo que necesitas realmente.

  4. Come menos fuera de casa. En lugar de salir a comer todos los días, llévate comida de casa y come en la oficina. No sólo lo agradecerá tu bolsillo, también tu salud.

  5. Compra marcas blancas. La mayoría de los productos que puedes encontrar en el supermercado tienen su equivalente de marca blanca. Y muchos son producidos por los mismos fabricantes, pero con diferente etiqueta. Prueba a comprar marcas blancas de todos los productos que puedas, y quédate con aquellas que te funcionen bien -te va a sorprender la cantidad de productos de alta calidad que vas a encontrar.

  6. Aprovecha las membresías. Muchos establecimientos y cadenas ofrecen membresías para asegurarse ventas. Los ahorros pueden ser muy importantes. Por poner un ejemplo, en México el cine cuesta $58 pesos; la cadena Cinépolis tiene una membresías que cuesta $125 pesos mensuales, con la que puedes ver todo el cine que quieras, sin restricciones. Es decir, ¡la amortizas con sólo dos películas al mes! -por supuesto, yo tengo una 😀

  7. Sácale partido a los programas de fidelización. En la misma línea que las membresías, muchas entidades ofrecen tarjetas de fidelización. El caso más típico son las tarjetas de crédito. Yo tengo una tarjeta que me acumula el 1.5% de las compras en puntos, que puedo emplear en muchas tiendas, incluida mi librería favorita 🙂

  8. No veas la televisión. Ver la televisión puede ser un gasto innecesario. Muchas veces contratamos televisión por cable por inercia, con todos los paquetes extras imaginables, sin tener siquiera tiempo para sentarnos delante de ella. Pero incluso si tienes tiempo, es mejor que lo emplees en algo más provechoso, como jugar con tus hijos, leer, hablar con tu pareja, escuchar música, hacer ejercicio, escribir, aprender a tocar un instrumento, cocinar saludablemente, estudiar… ¿es necesario que siga enumerando? 😉

  9. Planifica tus gastos y pagos. Crea un calendario de los gastos que tendrás que afrontar a lo largo del año. Calcula cuánto dinero necesitarás, y planifica tus pagos. No hacerlo puede suponer que te compres una televisión de plasma innecesaria justo antes de tener que hacer frente al pago de impuestos, o de pagar el seguro anual del coche. Resultado: estrés, estrechez económica o, quizá, tener que pedir dinero prestado, con sus correspondientes intereses. Por no hablar de problemas más serios por impago, como dañar tu historial crediticio, recargos y multas.

  10. Cambia de proveedor de servicios. Tenemos la suerte de que muchos servicios domésticos ya se han liberalizado en la actualidad, lo que ha originado una competencia feroz entre los diferentes proveedores, como la telefonía, la televisión, la energía, etc. Revisa las condiciones de los distintos proveedores que haya en el mercado, y no dudes en cambiar de proveedor si es necesario. El ahorro puede ser significativo.

  11. Aprende a conducir bien. Con la cantidad de kilómetros al año que hacemos muchos de nosotros, un pequeño ahorro en este sentido puede llegar a ser más que notable a medio y largo plazo. No aceleres brúscamente, utiliza el aire acondicionado sólo cuando sea necesario, sáltate marchas al acelerar o frenar, y aplica otras técnicas que te ayuden a reducir el consumo de gasolina. No sólo ahorrarás dinero, también ayudarás al medio ambiente.

  12. Elimina el teléfono fijo. Con el auge de la telefonía celular, y con el tiempo que pasamos fuera de casa, cada vez es más común que no usemos el teléfono fijo. Piensa si puedes prescindir de él y, si no lo usas, cancélalo.

  13. Deja de comprar ropa de marca. ¿Estás seguro de que necesitas ese pantalón de marca? Reconozcámoslo: comprar ropa de marca es un lujo, no una necesidad. Se puede vestir bien gastando mucho menos. Antes de decir que no te alcanza el dinero, revisa tus gastos en ropa -lo que también incluye el calzado y los accesorios.

  14. No compres ropa sin necesidad. Y ya que estamos, ¿realmente necesitas comprar más ropa, aunque no sea de marca? Echa un vistazo a tu guardarropa antes de contestar 😉

15. Revisa tus pólizas de seguro cada año. Si eres inteligente, tendrás al menos un seguro de coche, otro para la casa, quizá un seguro de vida, uno de retiro y, dependiendo de en qué país vivas, también un seguro medico. Son muchos seguros, y mucho dinero en primas. Antes de renovar cada seguro, haz una prospección del mercado para ver si te puedes ahorrar un buen dinero en primas. Pequeñas cantidades pueden significar grandes ahorros.

  1. Hazte socio de una biblioteca. Si eres lector empedernido como yo, tu cuenta en libros puede llegar a ser estratosférica. Lo peor de todo es que la mayoría de los libros que compras seguro que no los volverás a leer en tu vida. Curiosamente, los libros más caros suelen ser las novedades comerciales, que no siempre son las de mayor calidad literaria. Es mejor que busques una biblioteca pública cercana y los tomes en préstamo. Después, si merece la pena, podrás comprarlos para conservarlos -por experiencia, eso casi nunca ocurre.

  2. Come de forma saludable. Comer saludablemente es, generalmente, más económico. Piensa lo que gastas en refrescos, patatas fritas y cosas para picar, dulces, etc. Además, comer saludablemente te puede ahorrar mucho dinero de forma indirecta en gastos médicos, especialmente a largo plazo.

  3. Ahorra al principio de cada mes. No esperes a ver cuánto dinero te sobra al final de mes para ahorrarlo. Separa esa cantidad el día 1, como si se tratara de un gasto más. Así evitarás que esa cantidad vaya a parar a cosas innecesarias -y de paso, estarás construyendo tu patrimonio.

  4. Deja de beber agua embotellada. En muchos lugares es posible tomar agua directamente del grifo; en otros no, pero puedes instalar un purificador, o comprar agua depurada en envases grandes a un precio muy razonable. Comprar agua embotellada -me refiero a formatos pequeños, de 0,5 a 2 litros- es un lujo que no tienes por qué pagar. Y si no me crees, haz la cuenta. Incluso la instalación de un purificador en casa es un gasto que recuperarás rápidamente.

  5. Deja de fumar. No creo que hagan falta muchos comentarios, ¿no? Fumar es groseramente caro y pone en serio riesgo tu salud. Si fumas, dejar el tabaco debería ser tu primer objetivo en la vida. Punto.

  6. Ahorra las monedas sueltas cada día. Una alternativa -o complemento- a ahorrar al principio de mes, es guardar las monedas de cierta denominación que pases por tus manos. De nuevo, se pone en juego el poder de la constancia. Haz la prueba durante un mes y sorpréndete del dinero que puedes reunir con este sencillo hábito. Y de nuevo, lo que ahorres de esta forma no lo gastarás en cosas innecesarias.

  7. Deja las tarjetas en casa. Si eres de los que no puedes aguantar la tentación de desenfundar tus tarjetas a la primera oportunidad, la solución es sencilla. No la lleves encima cuando salgas. Retira del cajero automático el efectivo que necesitas cada semana, y ajústate a ese presupuesto. Saca “a pasear” las tarjetas sólo para realizar gastos concretos y planificados de antemano.

  8. Usa el transporte público y camina. En algunos lugares no es posible prescindir del coche, pero aún así siempre hay una oportunidad para trasladarnos caminando o en transporte público. Antes de subirte al coche piensa si no puedes dejarlo en casa.

  9. Elimina los gastos centimeros. Igual que puedes reunir una considerable cantidad de dinero simplemente separando algunas monedas todos los días, también puedes dejarte una importante cantidad en pequeños gastos, como cafés, chicles, revistas, etc. Redúcelos al máximo y, por qué no, ahorra esas monedas 😉

  10. Haz el super en mercadillos. Aunque no es una regla infalible, muchas cosas son más baratas en mercadillos que en el super. Date una vuelta por algún mercadillo cerca de casa una vez a la semana, y comprueba qué cosas puedes comprar más baratas sin sacrificar calidad. Te aseguro que te vas a sorprender.

  11. Compra de segunda mano. Especialmente en países desarrollados como España, hay muy poca cultura de comprar cosas usadas. Sin embargo, en México he aprendido que es una opción más que interesante, y que puede ahorrarte mucho dinero. Por ejemplo, cuando me vine a vivir a México tuve que meter toda mi vida en dos maletas; gracias al mercado de segunda mano pude adquirir una maleta extra grande casi sin usar por 15 Euros -apenas una fracción de su coste original-, y que por cierto sigo usando actualmente.

  12. Aprovecha las ofertas. Especialmente para productos no perecederos de uso común, compra siempre que encuentres una oferta. También hay muchos proveedores de servicios que ofrecen descuentos si pagas todo el año de una vez. Infórmate y procura hacer una buena planificación de tus gastos para aprovechar estas oportunidades. El ahorro puede ser muy significativo.

  13. Evita los pagos en meses sin intereses. El pago en meses sin intereses es una de las grandes “estafas” de la economía moderna. Casi todos los productos que puedes comprar bajo esta fórmula tienen un precio más bajo si los compras al contado. ¿Qué crees que es esa diferencia de precio? ¡Exacto! Son los intereses.

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